Ya sueño contigo

Ya sueño contigo.

Sueño con tu corazón unido al mío.
Disfrutando de la sutil danza de fundirse y separarse.
Viviendo en cada encuentro, muriendo en cada marcha.

Sueño con tu sonrisa hablando con mis hijos.
Con la frescura de tu piel y el brillo de tus ojos.
La bella ligereza de tu ser.
A veces presente hasta la médula, a veces leve y pasando cual la brisa.

Sueño con la profundidad de tu mirada cuando me miras.
Lo rotundo de tu estar en tu presencia conmigo.
Lo femenino del Universo se concentra en ti cuando te sientas encima mío.

Y la entrega. La entrega completa, definitiva, vital.
Como si fuera lo último que fueras a hacer en este mundo.
Como si no existiera otra persona que yo, frente a ti.
La Diosa entregada al Dios presente.
Energía y consciencia, fuerza y movimiento.
Lo femenino y lo masculino, unidos en uno,
conectados con su esencia,
con la eternidad que mueve el Universo
desde el principio de los tiempos,
que seguirá moviéndolo hasta el final.

Sueño con tus manos,
cálidas, sanadoras, abiertas.
Uniéndose a las mías entrelazadas,
caminando por la calle,
disfrutando a cada paso
de las minúsculas caricias que cada dedo otorga.

Sueño con tu sonrisa,
espejo de la mía.
Respuesta de mi alegría, provocadora de la mía.
En íntima alegría.

Sueño con tu voz, compañera fiel.
Rotando por la vida y la rutina,
describiendo lo superfluo
y ahondando en lo esencial.
Degustando cada conversación conmigo,
disfrutando en cada acto de comunicación,
lo mismo una película que la lista de la compra,
lo mismo una queja que un te quiero.

Sueño con tu cuerpo.
Tenso y relajado,
curvo, sensible y blandito.
Voluptuoso y firme.
Temblando a cada caricia,
vibrando en cada abrazo.
Dulce reclamo cuando llamas,
hogar cuando se funde con el mío.

Sueño con tu alma, elevada,
hermosa, unida al viento.
Verla me quita el aliento
y me hace postrarme ante ella.
Luego la mía se acerca
sigilosa y se une en un peculiar baile,
llevada por el aire,
unidas porque quieren,
conectadas al todo, llevándonos al vuelo.

Sueño contigo y conmigo,
erguidos y abrazados,
unidos a la tierra,
enhebrados en el cuerpo,
fundiendo corazones,
colgados por el cielo.

En tu estar y en el mío,
descubrimos la Gracia.
La gracia inevitable.
Ser dioses y humanos.
Estar vivos.

Esta entrada fue publicada en Personal (Andoni). Guarda el enlace permanente.

0 respuestas a Ya sueño contigo

Deja una respuesta