Cuando el corazón canta

A veces, por la mañana
cuando aún veo que la noche
persiste tras mi ventana
y mis dos despertadores
se afanan en provocarme…

Yo me resisto entre sueños.
Y en este curioso estado
que ni es dormir ni es vigilia,
huelo tu aroma, siento tu encanto,
aunque no estás a mi lado
tu calor llega a mi piel
y tu risa alegra el alma,
tu voz regala mi oído
y yo te extiendo mi mano.
Y, qué misterio, la coges.

Y en este extraño sentir
que no es verdad ni mentira,
ni es auténtico ni es falso,
me pregunto lo que siento.
Y sé que no estoy soñando,
así que debe ser cierto.

Tu ser mágico me toca.
¿Habrá un halo de energía
que puede pasar paredes
y llegar desde tu mundo
a kilómetros de largo?
¿Será verdad lo que dicen
los de la cuántica física,
la materia y la energía
no se parecen en vano?

Y lo percibo, y sonrío.
Mi camino es paradoja,
de las fantasías de niño
pasé a creer en la ciencia
y sólo en lo demostrable
y ahora aprendo que en el río
las moléculas de agua
se entremezclan con las hadas,
y estoy casi convencido
que sí, que existe la magia
.

Y aunque mi mente ingeniera
puede que se ponga en shock
y me diga que estoy loco,
que estoy creyendo en quimeras
y que no es más que un escape
de una vida sin sentido…
Le miro a mi corazón.
Respiro, y en él confío.
Y me dice mi intuición
que aunque soy hombre, la tengo,
que si canta el corazón
es que el amor está dentro
.

Y si mi corazón canta
cuando te siento entre sueños
es que tú también me sientes.
Somos todo, y somos nada.
Me gustan las paradojas
y me gusta percibirte.
Aunque demostrar no puedo
es la alegría mi prueba.
Y no quiero convencer,
ni necesito razón:
si tú lo sientes,
    lo sabes.

[A Alma, mi Diosa. A mis dimensiones opuestas. Masculino y Femenino. Consciencia y Energía]

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