Quién me lo iba a decir…

A mí, que me ha encantado moverme siempre bajo el rádar.

A mí, que nunca me ha apetecido ponerme una corbata.

Aún quedan para junio tres largos (y cortos) meses. Muchas cosas que dejar y legar, muchas cosas que tomar y aprender. Muchas personas con las que conversar y un proyecto emocionante, apasionante, de gran equipo y pequeños equipos. De una antigua pequeña Facultad de Informática en la que estudié que se ha convertido en toda una gran Facultad de Ingeniería, con 23 títulos diferentes.

Quién me iba a decir a mí que me iban a proponer ser decano de esa Facultad.

Y ahora a por el reto de serlo. Será rodeado de fantásticas personas.

Quién me lo iba a decir, cuando caminaba emocionado con 18 años (hace un suspiro) por el puente de Deusto hacia las clases de Informática de mi nueva Universidad…

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