El número soso en el año salado

A uno que entre sus manías y TOCs le gusta cada año ver lo especial que tiene el cumpleaños que toca, el 57 le parece soso. Aunque bueno, es un semiprimo (57 = 3 × 19, ambos primos) pero el próximo también; y un número de Leyland (57 = 2⁵ + 5²), que de esos no me tocará, si Dios quiere, hasta el 100.

La marca más cercana es Heinz, aunque eso no me apasiona. Y un radián se aproxima a 57 grados (57,3), lo que me anima a sentirme «radiante» todo el año.

Mi reflexión va más en la paradoja de que un número sosuelo me marca uno de los años más intensos y apasionantes que recuerdo. Y como cada uno de mis años hasta aquí, un año de regalo, que me sigue hacer sintiendo agradecido, privilegiado, recompensado; querido por Dios y por la vida.

Y responsabilizado. Todo lo que soy y tengo, es un regalo, no es mi mérito. Mi único mérito, en toda la humildad de mi pequeñez, es ponerlo al servicio de la vida, del bien, de la justicia. No de la manera de los cómics de héroes ni la de las biografías de grandes personajes. La del pueblo llano, la de las personas discretas. La manera de la hormiguita que día a día busca ser un pequeño regalo aún cuando estás en rato malo, dar una palabra de ánimo aún cuando a ti te falta, mostrar una sonrisa aún cuando por dentro estás triste. Cuánto más fácil cuando estás en rato bueno, tienes ánimo y estás alegre.

Pero el estado de ánimo me sigue pareciendo un engaño. Y mi heroicidad quiere ser ofrecer a los demás y al servicio de mis responsabilidades la mejor versión de mí mismo, aún cuando es difícil. Más cuando es difícil.

Qué suerte tengo de tener a tantas personas que me lo ponéis fácil, a tantas personas por las que me siento querido y en deuda de amor, a tantos dones, a tantas casualidades positivas.

Hoy renuevo mi compromiso de recordar y practicar cada día la oración atribuida a San Francisco de Asís. Una de las más hermosas, sencillas y preciadas que conozco.

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto
ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Ahora y siempre, gracias.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Quién me lo iba a decir…

A mí, que me ha encantado moverme siempre bajo el rádar.

A mí, que nunca me ha apetecido ponerme una corbata.

Aún quedan para junio tres largos (y cortos) meses. Muchas cosas que dejar y legar, muchas cosas que tomar y aprender. Muchas personas con las que conversar y un proyecto emocionante, apasionante, de gran equipo y pequeños equipos. De una antigua pequeña Facultad de Informática en la que estudié que se ha convertido en toda una gran Facultad de Ingeniería, con 23 títulos diferentes.

Quién me iba a decir a mí que me iban a proponer ser decano de esa Facultad.

Y ahora a por el reto de serlo. Será rodeado de fantásticas personas.

Quién me lo iba a decir, cuando caminaba emocionado con 18 años (hace un suspiro) por el puente de Deusto hacia las clases de Informática de mi nueva Universidad…

Publicado en Personal (Andoni) | Deja un comentario

Gracias por lo bueno y por lo malo

Gracias Señor por todo lo bueno, que me permite hacer, entregar y ayudar.
Gracias Señor por todo lo malo, que me ayuda a ser humilde, a crecer y a agradecer.
🙏🏻💚

«No hay mayor orgullo y plenitud que el sentir que estás utilizando para el bien todos los dones y recursos que te han sido concedidos.»

Texto creado e inspirado sin IA / Imagen cogenerada con Dall-E 3

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

GraduAnder

Hace unos días…

Ander se gradúa de su último (por ahora) escalón académico, máster en Amsterdam.

Qué rápido ha pasado todo desde aquel curioso niño que preguntaba por cada motivo, que leía el periódico en el metro (y no solo las páginas deportivas), que imaginaba cada semana algún invento para facilitar la vida y renovar la sociedad.

Aquel niño con el que jugábamos a videojuegos en los que todavía yo ganaba o aportaba sorpresas y victorias, con el que jugábamos a fútbol en la playa, siempre con su mirada despierta, incisiva y soñadora.

Aquel adolescente que saboreaba la música y el cine, que disfrutaba de los videojuegos solo y en compañía, que planteaba y organizaba los viajes de los Eguíluz.

Aquel jovenzuelo de conversaciones profundas, inquietudes vitales, pasión por el conocimiento y organización, disfrute de sí, de los demás y de la vida. Buscador incansable de equilibrio, generador constante de organización.

Contigo ¡he aprendido tanto! Y sigo aprendiendo. Y disfrutando orgulloso y emocionado del camino. La meta… qué más da. Lo importante es el camino, y así lo andas y lo construyes. Fiel a ti mismo, a ese ser que a la vez investigas, descubres, cuestionas y construyes.

Uno aprende a quitar importancia al resultado cuando se da cuenta de la belleza del proceso. Y, sin quitar importancia a todo lo que vas consiguiendo, ese es tu mayor logro: la belleza. coherencia y armonía de tu proceso. No importa a donde llegues, ni dónde estés. Importa lo que eres, lo que haces. Y eso es, a cada paso, maravilloso.

Gracias por seguir queriendo conectar en lo profundo.

Gracias por ser quien eres, querido hijo.

A seguir caminando y disfrutando del misterio y la hermosura del sendero, con sus caídas y sus subidas, con sus heridas y sus caricias.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El superyo también puede ser humilde

Llevo un tiempo que tengo mi «juez interior» superactivado. Tras cualquier clase, actividad, conversación, reunión, presentación… corro un riesgo elevado de que en el paseo de después me salte una voz interior mucho más potente que hace unos años. Dura, insultante, exigente, aplastante, dinamitadora. Con algunos (auto)insultos. Sin ninguna compasión.

Y mira que trabajé el tema hace unos años. Pero está claro que en la vida ninguna victoria tiene garantía de eternidad. Ya desde hace unos meses tengo la tarea pendiente de hacer algún taller para regalarme el tiempo y el espacio en el que trabajar este tema.

Y escribo todo esto en mi blog para agradecer el regalo de hoy. Ahora que lo escribo me parece bastante simple pero… hasta hace una hora no era nada claro para mí. Así que, por exagerado que parezca, lo vivo como una revelación. Uno de esos momentos ajá en los que algo hace click y descubres una verdad interior que hasta el segundo anterior no tenías.

Y te preguntarás ¿cuál es esa revelación? Pues tan simple como esta: mis dones no son mi mérito ni debo darme honor por ellos; mis limitaciones no son mi culpa ni debo castigarme por ellas.

La primera parte la tenía clara, la segunda es el justo complemento. En el regalo de la vida y todo lo que soy y puedo, está incluido el regalo de todo lo que me falta, lo que no puedo, a lo que no llego. ¿Cómo puedo culparme de eso, si es el mismo regalo que todas mis capacidades y fuerzas?

Y esto no es, ni quiere ser, una exención de responsabilidad. Por supuesto que es importante el análisis, la reflexión, el trabajo en mejorar. Revisar lo que hago para intentar aprender a hacerlo mejor. Observar mis fallos para intentar evitarlos en lo posible. Hacer porque mis limitaciones sean menos y mis virtudes, más.

Pero… si mi intención ha sido para el bien y mi esfuerzo ha sido real y honesto, ¿de qué puedo culparme?

Para el próximo episodio de mi superyo criticando fallos en cualquier acción bien canalizada, ya tengo la respuesta. Una sonrisa, una respiración, y un «tomo nota de lo que puedo intentar mejorar. Me felicito porque mi intención y mi esfuerzo han sido para el bien».

Y si la intención o el esfuerzo han podido ser mejorables, pues a remangarse y… a por ellos.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Graduándose para la vida

10 de diciembre de 2021. Algo más de 21 años separan estas dos imágenes:

En el fluir natural de la vida, nada enorgullece más a un padre que conocer los logros de sus hijos.
Suerte adicional ser testigo de ellos.
Bendición adicional, y la más importante, observar su luz y belleza interior.

Envuelto en el paquete de regalo de disfrutar de una relación maravillosa de a cuatro. Con muchos aciertos y muchos errores. Con muchos «perdona» y muchos «te quiero». Cada pareja de relación con su construcción particular, dentro de una combinación alegre y amorosa de todas.

Josuan hablaba en su discurso de la humildad. Creamos hace un par de décadas una familia humilde, que ha atravesado desiertos y tempestades. A la vez, orgullosa. La grandeza está en la humildad. Y los hechos hablan por sí mismos.

Donde otros presuman, hagamos;
donde otros vociferen, susurremos;
donde otros enredan, ordenemos;
donde otros exigen, aceptemos;
donde otros guerrean, amemos.

Enhorabuena, Josuan. Nada has recibido que no merezcas. Tu capacidad de desearlo, lucharlo, aceptarlo, compartirlo y agradecerlo, te engrandece.

Cada minuto de la vida, es un regalo. Entre estas fotos, más de 11 millones de regalos. La vida desentrañará lo que nos quede. Por el camino, ha merecido tanto la pena y la alegría…

Los corazones que resuenan en frecuencias armónicas,
aun separados,
siempre caminarán juntos.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Tiempos

A casi dos años del último post…

¿Tan pocas cosas han pasado?
¿O demasiadas?

Muchas, y muy buenas.
Unas pocas malas.
Arrecia de fondo
un mar en marejada.
Cuando llega la noche
y el cuerpo descansa,
aunque nadie lo oye
resuena la esperanza.

¿No me escuchas, amiga?
¿No me escuchas, amada?
¿O es que estabas ahí siempre?
¿Solo estabas cansada?
No te apures, yo sigo
provocando ver hadas,
jugando con los niños
en pos de sus miradas
más libres, reflexivas,
conscientes y elevadas.

Sigo viendo dos robles
de alturas enraizadas
que se tornan en aves,
tan abiertas las alas.
Sigo queriendo ser
atrevido entusiasta,
pausado admirador,
destructor de las farsas.

De las personas bellas
quiero mi alma rodeada.
De los egoísmos rancios
prefiero no saber nada.

Todo lo bello en la vida
se construye con pausa.
Se construye con tiempo.
Se construye con ganas.

Que no falten, a Dios pido;
que no falte iluminada
esa fuente de amor puro
que lleva el hoy al mañana.
Que no falten esos brotes
que siguen poniendo balas
en el cañón de los cambios…
y que no se use más arma.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Celebrando la vida

No encuentro mayor regalo de la vida que las personas que habéis estado y estáis en ella, compartiendo espacios de corazón.

Feliz Navidad y un gran año 2019, amigas, amigos.

Los/as que estáis en este montaje, y las/os que no estáis.

Donde no llegue la ternura de nuestra mirada,
cuando sea insuficiente la fuerza de nuestros brazos,
cuanto falte de razón en nuestra inteligencia,
que se extienda el amor de nuestro corazón.

Mucho por andar, mucho por hacer, mucho por cambiar.
Con alegría, con coraje, con confianza. Que no decaiga.

Publicado en Personal (Andoni) | Deja un comentario

Tránsito

La vida es un tránsito.

Un tránsito del YO. Ego-ista, ego-céntrico

Entre un punto de inicio que no se sabe si empezó antes de nacer… y un punto de final que no se sabe si acabará o no después de morir.

Aunque todo lo que de momento está demostrado nos indica que empezó al nacer, y acabará al morir…

Y es obvio que este tránsito no es simétrico. No nos preocupa demasiado que no hubiera nada antes de nacer… pero nos agobia existencialmente que no haya nada después de morir.

Y como no hay posibilidad, hasta que la ciencia ficción siga siendo ciencia y deje de ser ficción, de volver atrás el tiempo, el tiempo fluye en solo una dirección.

(Mi tiempo fluyó en la dirección 50… y ahora fluye en la dirección 51)

En el tránsito del camino, algunos permanecen y otros desaparecen, a veces con calma y a veces con dolor. Y el trabajo difícil es acoger con Amor tanto a unos como a otros.

Solo desde la grandeza del corazón podremos cambiar para bien el mundo.

Amar mucho a quien te ama es un deber. Amar a quien ya no te ama… es un reto para poder dejar el mundo un poco mejor que como nos lo encontramos.

Publicado en Personal (Andoni) | Deja un comentario

ELE

Desde el pasado viernes ya estoy en los 50 (¡eLe!). Aunque me sigo sintiendo con 25 largos 🤣.

A todas/os los que me habéis acompañado, apoyado, ayudado, cuidado, querido… solo una palabra, tan grande como auténtica: GRACIAS.

Emocionado y agradecido vivo. Regalado y regalando.

ELE

ELE

Publicado en Personal (Andoni) | Deja un comentario