Leo hoy la declaración de ETA, leo a tantos políticos replicar y recontrareplicar…
Y pienso en el ego que cada uno nos construimos y cómo nos identificamos con él. ¡Qué difícil es destruirlo y dejar que se haga pedacitos! Qué difícil es pedir perdón por haber causado dolor, qué difícil es reconocer que nos hemos equivocado al elegir actos que hemos realizado en nuestra vida, qué difícil es poner un poco de mérito en el enemigo, qué difícil es dar el brazo a torcer, qué difícil es renunciar a unos cuantos votos…
Desde mi convicción férrea de que el derecho a la vida es irrenunciable y el mayor de todos, desde mi convicción férrea de que la mayor virtud humana es el respeto al otro como quiera que haya elegido ser, entiendo y valoro a personas, que aunque creo que equivocadamente, han elegido entregar su vida a una causa que en muchos casos les habrá llevado a vivir ocultas, renunciar a familias, comodidades…
También entiendo, valoro y reconozco a personas que han perdido la vida, la salud, la paz emocional, la pareja, el hijo, el padre… por razones que muchas veces ni siquiera iban con ellos.
Y siendo todo juzgable, no quiero juzgar, no quiero comparar. Simplemente admiro a quien es capaz de reconocer sus errores y pedir perdón por las consecuencias dolorosas de sus actos [y no estoy diciendo que eso sea lo que está ocurriendo]. Admiro a quien es capaz de perdonar lo imperdonable, de no vivir en la venganza o el resentimiento, de aceptar el dolor, de superar los hechos rindiéndose a lo que han sido, y dedicarse a seguir viviendo y a mejorar un poquito su vida y la de los demás.
En toda esta historia que ha lacrado nuestro pueblo durante décadas, hay muchos pequeños héroes que seguramente no pasarán a la historia. Ni siquiera lo necesitan. Los que sí lo necesitan, tienen mucho ego como para preocuparse de actuar desde su corazón.
Hoy quiero daros las gracias, a todos los que, en el bando en el que estéis, sois capaces de poner los valores humanos por delante de todos los ideales, por delante de todos los resentimientos. Gracias a vosotros, toda esta locura va a acabar pronto. Ahora sí.
Ojala lo lea todo el mundo y pero lo lea bien, deteniéndose en todos los detalles que has puesto porque en pocas palabras has dicho muchas cosas: respeto, ego, perdón… palabras que por desgracias algunos creen que ni existen y recordarlas es lo que nos hace más humanos.
Fue toda una experiencia para mí empezar a entender lo que era mi «ego». Es tal la manera en la que nos apegamos a esa segunda piel, que nos identificamos con ella: «somos» ella. Pero en ese apego es muy difícil crecer: nos estancamos en esa identificación, sólo nos sentimos seguros y reconocidos ahí. Me gusta mucho recordar el clásico «La vida es sueño» de Calderón (no José Manuel :-)). Cada uno elegimos nuestro sueño y nos pasamos la vida soñando lo que somos… ¿somos lo que soñamos o soñamos lo que somos? Si un radical se enroca en eso, si una víctima se encasqueta en ser víctima, si el político se ciega con lo que cree que sus votantes quieren escuchar… nunca saldremos del círculo vicioso. El único salto que puede sacarnos de ahí es el de consciencia, y desde él el de amor. Eso me sugiere una frase que me encanta: «piensa con el corazón y siente con la cabeza».
Dios! Empiezo a parecer un libro de autoayuda! Me lo tengo que mirar… 😉
Gracias Marilou!