Se habla mucho del mito de la superwoman, pero no se comenta suficiente lo difícil que es ser un superman para los hombres de nuestra generación:
un profesional magnífico, un gran padre,
el mejor marido, un león en la cama,
fantástico en bricolage y colaborador en las tareas domésticas
(¡pero que no se nos ocurra decir «¿te ayudo?»!).
Masculino y a la vez sensible. Preocupado por lo económico,
por lo emocional, por la educación de los hijos,
por lo social y las apariencias.
Solidario y a la vez guardando lo propio de uno y de los suyos.
Interesado por sus cosas,
pero siempre frenando la natural inclinación a solucionar sus problemas.
Queriéndole sólo a ella, y a la vez dejándola libre.
Comunicativo, firme, y a la vez aprendiendo a llorar.
Siempre presente.
Con los oidos abiertos para escuchar.
No, no es fácil ser un hombre en el siglo XXI
(tampoco ser una mujer: quizás nos vendría bien a todos
darnos un poco de tregua y caminar juntos en exigirnos menos).
Y lo único inteligente que se me ocurre decirte ahora a ti, hombre,
es lo que me digo a mí:
no te obligues a ser perfecto. No estás obligado a ser el mejor.
Mas sé consciente de que eres suficiente.
No te exijas de más (bastante te exige ya tu entorno).
Aprende a conectar con esa intuición masculina que tenemos tan oculta
y simplemente haz lo que sientas que tienes que hacer en cada momento.
Que ya es bastante.
El trabajo se puede perder en ti,
pero no te pierdas tú en el trabajo.
No somos lo que trabajamos.
Valora cada minuto de vida. Sé consciente del inmenso regalo que es.
Para ti, y para todos los que te rodean.
¡Eres HOMBRE!
Qué bonita responsabilidad,
qué magnífico regalo.
Tiempos difíciles vivir tocado nos ha… El poder de la fuerza invocar debemos… ;^)
Sin ser hombre, no podría estar más de acuerdo. Exigimos al de al lado lo que no nos exigimos a nosotros y creo que todo pasa porque olvidamos respetarnos y aceptarnos tal y como somos: a nosotros mismos y cualquiera de nuestro entorno. Y lo peor de todo si conseguimos que nos den todo eso que pedimos aún así habría insatisfacción.
Por eso yo creo que somos los somos, soy lo que soy y eres lo que eres, se acepta o se rechaza pero desde el respeto.