A pesar del ridículo porcentaje de custodias compartidas existentes (en casi todas las referencias que he encontrado no llega al 10%), parece que hay algunas luces al final del túnel. Por fin el Tribunal Supremo define como «normal e incluso deseable» la custodia compartida frente a cualquier otra figura. ¡Bien!
No tengo mucha energía para enrollarme ahora con este tema, del que se escriben libros y tesis doctorales. Simplemente aprovecho para comentar que me cuesta entender por qué es tan difícil socializar este concepto: la custodia compartida es la situación más deseable para los hijos, y también para los padres, tras un divorcio.
Esta es mi convicción lógica y también mi experiencia vital. Y cada vez que hablo con alguien que defiende lo contrario, salvando los casos obvios de padres o madres desequilibrados, enfermos, sin recursos o irresponsables, me suelo encontrar con alguna combinación sustancial de odio, resentimiento, venganza e interés egoísta.
Lo cual lleva a aumentar mi sensación de que hemos creado una sociedad adulta en muchos niveles, pero sigue habiendo en este país muchos adultos que somos niños emocionales. O enfermos emocionales, según como se mire.
Qué importante es sanar ese aprendizaje y desarrollar la consciencia emocional… qué básicamente, siempre empieza por «yo soy el responsable de mi dolor«.
Continuará… 🙂