Cuando un espacio neutro
se hace presencia,
un teléfono frío
se pinta de color,
una tarde plomiza
cobra cadencia
y se vuelve música
un tic-tac de reloj.
Cuando eres testigo
de las horas que pasan
y te asombras sintiendo
que no hay prisa hoy;
cuando el calor crece
desde dentro de casa,
y te encuentras sonriendo
Como un tonto. O dos.
Conversar con un amigo.
Nada menos. Mucho más.
¡Gracias, Manu!